Hablemos con la verdad, México jamás va a tener una presidenta; tampoco tendremos una abogada ni una arquitecta, y esto se debe a que en la lengua española, el plural en masculino implica ambos géneros gramaticales, lo anterior se refiere a que es incorrecto decir, “todos y todas”, “mexicanos y mexicanas”, “diputados y diputadas”, “presidenta y presidente”, “arquitecta y arquitecto”, “chiquillos y chiquillas”, entre muchas otras.

Como sabemos, el español viene del latín; en esta lengua existía un término para referirse al sustantivo masculino, otro para el femenino y otro más para el neutro. Sin embargo, esta distinción se perdió en el español, y la única palabra neutra que tiene nuestra lengua, es el artículo “lo”. Como en español no tenemos un término para cada género del sustantivo, ponemos una “a” o una “o” al final de la palabra para saber si el sustantivo es masculino o femenino, por ejemplo: “niñ-a” (femenino); “niñ-o” (masculino). En el caso de la palabra “presidente”, el término viene del latín praesidentis, que al ser neutro, se usa para referirse a hombres y a mujeres, por igual. Este uso de los términos no tiene ninguna intención de discriminar, simplemente, son reglas lingüísticas.

En el caso del plural, los nombres apelativos masculinos pueden incluir a seres de uno u otro sexo, es decir, si usamos la expresión “niños”, podemos referirnos a un grupo formado sólo por varones, o a uno mixto. Utilizar ambos géneros para nombrar un sustantivo es correcto sólo cuando la palabra en masculino es completamente diferente a la palabra en femenino, por ejemplo: “vacas y toros”, “damas y caballeros”, “actrices y actores”, “abejas y zánganos”.

En la lengua española, específicamente en los verbos de la primera conjugación, el participio activo se forma a partir del morfema “-nte” , por ejemplo “amar - amante”, y para la segunda y tercera conjugación “-ente”, “-iente”, por ejemplo, “absorber - absorbente”, “nacer - naciente”. Así, en el caso de “presid-ente” hablamos de un “ente” que preside, por lo que independientemente del género de la persona que ocupa este cargo (masculino o femenino), el término correcto es “presidente”, nunca “presidenta”.

Ahora que lo sabes, podemos hablar de la actual “presidente” de Chile, Michelle Bachelet, y no de la actual “presidenta”.

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